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Cotopaxi

Ecuador

Fotografía: Nicolás Díaz

Con una elevación de 5.897 msnm es el segundo de más altura de Ecuador (siendo precedido por el Chimborazo) y uno de los volcanes activos más altos del mundo. Está situado 50 km al sur de Quito.

 

Las últimas erupciones registradas fueron en 1877 y 1904, y tuvo alguna actividad en 1942. Actualmente se registran incrementos en su actividad volcánica desde el año 2003; siendo este el año con mayor actividad reportada. Fuente: Wikipedia

Datos

Itinerario

TRAYECTO:

Inicio: Cotopaxi

Objetivo: Alcanzar la cima del Cotopaxi,

segunda Montaña más alta de Ecuador

 

MOVIMIENTO

Días: 1

Horas: 7 h

Kilómetros: -- km

 

ALTURA

Mínima: 4.800 msnm.  

Máxima: 5.897 msnm.

 

TEMPERATURA

Mínima: -5º C

Máxima: 13º C

 

 

Había mucha expectativa por esta montaña porque sería la máxima altura que alcanzaríamos los tres. Nuestra mayor altura eran los 5.215 msnm del Nevado del Tolima, y el Cotopaxi tiene 5.897 msnm. Además, sabíamos que había que caminar casi toda la montaña con crampones, 7 horas caminando en nieve, cuando en el Tolima lo máximo que habíamos caminado eran unas 3 horas.

 

Llegamos a Tambopaxi, un sitio de hospedaje a unos 3.750 msnm en las faldas del Cotopaxi, a las 4 pm. A las 5.30 pm almorzamos carne asada, ensalada y papa amarilla, luego nos relajamos un rato en la chimenea, tomando mate y té, mientras hablábamos de lo que sería el ascenso. Sobre las 7 pm subimos a la habitación a dormir hasta las 10 pm, hora en que nos pusimos todo nuestro equipo, alistamos los morrales de asalto y bajamos a comer yogurt con cereal. Era muy raro para nosotros estar tan cómodos antes de un ascenso; en Colombia debemos caminar mínimo un día antes de intentar ascender a un pico, dormimos, pero en una carpa, y por el hecho de haber caminado, nuestras botas están bastante embarradas y cuando el clima nos trata bien, la vestimenta está sólo con algo de agua. Aquí estábamos secos completamente, con una temperatura muy agradable, nos llevaban la comida a la mesa y no nos tocaba lavar los platos.

 

A las 11.30 pm salimos en camioneta en dirección al parqueadero del Cotopaxi, casi no pronunciamos palabra, continuábamos expectantes. Luego de una hora llegamos al parqueadero, además de nosotros había más personas preparándose para subir, era una sensación extraña, normalmente nos encontramos solos en la montaña y nos cruzamos con una que otra persona en el camino, esto era diferente, el sonido de chaquetas, cierres y morrales ocupaba el aire junto con el viento que soplaba fuertemente, así que nos pusimos los rompe vientos para protegernos del frío helado, morral a la espalda y de inmediato empezamos a caminar.

 

Entre arenales, luego de 40 minutos, llegamos al refugio José Rivas, al entrar allí nuevamente el ajetreo de las cordadas se sentía, nos pusimos los cascos, tomamos algo de Gatorade y continuamos. A los pocos minutos entrábamos al glaciar; Ana, Nico y Segundo (guía local) conformaron una cordada, la otra estaba compuesta por René y Jaime (guía local). Nos calzamos los crampones y con mucho cuidado empezamos a caminar, el glaciar es liso pues aún no hay nieve, es solo hielo y rocas. Pasaron 20 minutos y entramos propiamente a la nieve, una nieve dura por el constante transitar de los montañistas que la recorren. La cordada de René caminaba más adelante, al cabo de una media hora la cordada de Nico y Ana alcanzan a René quien al parecer no se sentía muy bien. Desde que se bajó en el parqueadero, René sintió un leve dolor de cabeza, "esto no me gusta", pero siguió hasta este punto, momento en que el dolor de cabeza se había intensificado, le dieron nauseas y las botas lo estaban matando. Continuó un poco más, "vamos, vamos, vos podés, ¿cómo no vas subir?". Siguió por 20 minutos más, pero cada vez se sentía más indispuesto, "que rabia devolverme, pero no puedo más, ¿habrán sido las lentejas que le recibí de más a Ana en el almuerzo?". René no pudo más. Al regreso al parqueadero vomitó, y con el ánimo muy abajo esperó dormido en el carro mientras Ana y Nicolás regresaban.

 

La otra cordada continuó, Ana luchaba incansablemente con las botas plásticas que golpeaban sin cesar sus espinillas. “No me duele, no me duele” pensaba. Hacía paradas de vez en cuando para tratar de calmar el dolor y agarrar un poco de aire. Rompecorazones le llaman a la primera parte del ascenso, lomas empinadas que parecen interminables sirven de prueba para las cordadas que continúan ascendiendo, y de vez en cuando se detienen a recuperar fuerzas o a devolverse.

 

Al llegar a los 5.400 msnm hacemos una pausa para ponernos las chaquetas de plumas, estamos a una altura considerable y el frío es cada vez más intenso. Pasamos unas grietas bastante pronunciadas y continuamos, tan solo media manzana llena nuestros estómagos, no hay más bocado que pase. La manguera del camelbak ya se ha congelado y solo nos queda una botella de agua envuelta en una toalla para evitar que también se congele.

 

Tras unas 2 horas más de camino empieza a amanecer y podemos divisar algo de lo que habíamos subido, es increíble la vista, la nieve no es plana, parecen ramas esculpidas por un artista de las alturas que no es más que el viento tras muchos años de soplar desde la distancia. “Falta una hora y media”, dice Segundo con ánimo en su voz. Nos acercamos a una pared un poco más empinada que rompecorazones donde es necesario clavar la punta del piolet para sostenernos y avanzar. Y cuando parece que se acerca otro tramo empinado estamos llegando a la cima del Cotopaxi. La felicidad embarga nuestros cuerpos, es impresionante la vista. Nos tomamos un tiempo para disfrutar de ese lugar, tomamos fotos, tratamos de ver el cráter pero está nublado, divisamos el Chimborazo, nuestro próximo reto, y otros nevados que también adornan la cordillera.

 

Al cabo de algunos minutos comienza el descenso, “Vamos a bajar despacio, no se preocupen, no hay afán”, dice Segundo como si tratara de prepararnos para algo. Cuando empezamos a descender vemos que el camino por el que subimos es muy estrecho y las pendientes son muy empinadas. El descenso se hace muy corto, Segundo bastante sorprendido de vernos caminar casi normal y tomando fotos nos comenta que normalmente la gente, al ver la bajada con la luz del día se asusta y se demora demasiado. Ahora si se siente el hambre, la otra media manzana termina por desaparecer y algunas galletas y barritas también. Después de la parte nevada bajamos por arenales donde los crampones no se sienten y finalmente pasamos por el glaciar. Nos quitamos los crampones. Descendemos cerca al refugio y llegamos al parqueadero donde nos esperan René y Jaime para bajar a Tambopaxi nuevamente.

 

René estaba muy aburrido y casi no pronunciaba palabra. Bajamos a Machachi bastante cansados, almorzamos y fuimos a descansar para nuestro tercer pico, el gigante Chimborazo.

 

AGRADECIMIENTOS

 

A nuestro patrocinador CANAIMA ADVENTURE de Medellín, quienes aportaron para el entrenamiento las botas marca italiana Dolomite COUGAR HP PRO GTX, las seguimos usando y continúan desempeñándose bien. También los bastones marca Fizan, adecuados para este tipo de actividad.

www.canaimaadventure.com

 

A nuestro patrocinador GATORADE quienes aportaron para el entrenamiento sus productos pre game, que se toma 15 minutos antes de la jornada, la hidratación en polvo durante la jornada y el post game, que se toma al final del entreno para reestablecer la energía perdida a través de carbohidratos y proteínas y ayudar a la pronta recuperación muscular.

www.gatorade.com.co

 

A Lina Marcela Álvarez, Mauricio Hincapié y Juan Carlos Ramírez por prestarnos parte del equipo para realizar esta cumbre.

Fotos del

Recorrido