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NEVADO

del Tolima

Colombia

Fotografía: Nicolás Díaz

El nevado del Tolima es uno de los mayores estratovolcanes activos de los andes centrales de Colombia. Está ubicado en el parque nacional natural Los Nevados entre los departamentos de Tolima, Quindío, Risaralda y Caldas. Su forma a lo lejos es la de un cono perfecto de 5.215 m, siendo la montaña más difícil del parque y una de las más exigentes del país debido a su rústico acceso. Fuente: www.rutadirecta.info

TRAYECTO:

Inicio: Tolima, El Silencio

Objetivo: Tolima, Cumbre Nevado del Tolima

 

MOVIMIENTO

Días: 4

Horas: --

Kilómetros: --

 

ALTURA

Mínima: 2.600 msnm.  

Máxima: 5.215 msnm.

 

TEMPERATURA

Mínima: 0º C

Máxima: 20º C

 

 

Nos encontramos en Ibagué a las 9.40 pm el viernes 14 de Marzo, nos acomodamos en el hotel, cenamos por fuera y regresamos al hotel a reorganizar las maletas y ajustarnos los crampones. Al mismo tiempo intentábamos sin éxito comunicarnos con el conductor del jeep que nos llevaría al Silencio, una vereda a dos horas de Ibagué, lo cual nos preocupaba pues nos podía alterar el itinerario previsto. Nos dijeron que si no nos contestaban estuviéramos a las 5.00 am en la Carrera 1ra con Calle 13 que seguro el carro lechero nos llevaba, así que eso hicimos.

 

Día 1 - Hasta Campamento 4 mil

Dormimos tan solo tres horas, nos levantamos a las 4.00 am para lograr estar a las 5.00 am en el lugar desde el que nos llevarían al Silencio. El lechero que recorre dicha ruta no llegó este día, así que sobre las 6.00 am llamamos a Don Pedro, conductor de un segundo jeep que tras una hora de espera apareció para llevarnos al punto de inicio de la caminata.

 

A las 9.00 am llegamos al Silencio. Terminamos de acomodar nuestros morrales y en la finca dejamos guardadas algunas pertenencias que no usaríamos en la montaña. Estiramos y empezamos nuestro recorrido a las 9.40 am emocionados porque además de hacer lo que nos apasiona nos estaban patrocinando por hacerlo. La empresa Canaima Adventure de Medellín como parte de su apoyo para este entrenamiento, nos envió unas botas Dolomite y Salewa y un par de bastones italianos marca Fizan a cada uno.

 

Iniciamos la travesía al cañón del Combeima hasta llegar a los Termales el Rancho, que desde hace un mes tienen nueva administración, al parecer con las normas ambientales al día. Hasta aquí recorrimos un camino plano y de mucha piedra por el paso del Río Combeima.

 

Del Rancho hasta llegar a la Cascada el ascenso es fuerte, la tierra no es firme, y los constantes derrumbes hacen más difícil la llegada. En este acogedor paraje almorzamos y la fría brisa que sopla la Cascada, nos hizo retomar el camino. Luego de la Cascada la pendiente disminuye. El terreno es similar, barro y piedra suelta, muy típico de nuestro bosque de niebla andino, hasta llegar a Lajas, enormes piedras lisas que se deben ascender con precaución. A los 20 minutos llegamos a la húmeda Tierra de Gigantes. Nicolás sacó la cámara y haciendo referencia a lo deteriorado del terreno por el lodo que había, empezó a narrar que “estos son los momento no chéveres del recorrido”, en ese preciso momento comenzó un fuerte aguacero. No queríamos mojar desde el primer día nuestras chaquetas rompe vientos, así que esperamos un rato bajo la protección de las capas plásticas a que este mermara y retomamos de nuevo el camino. Andamos 30 minutos entre riachuelos, que eran parte del trayecto y se encargan de alisarlo, con la torpe y molesta, pero útil capa, hasta la Cueva, campamento ubicado donde inicia el páramo.

 

Eran las 4.30 pm, habíamos dormido solo 3 horas, el fuerte ascenso y la lluvia sobre nosotros se hicieron sentir. Con las últimas cargas de energía recorrimos el páramo con su característico barro y en este trayecto en particular, mucha piedra lisa, trabajo realizado por el agua que diariamente las recorre. A las 6.30 pm estábamos los tres en el campamento 4 mil, objetivo del primer día.

 

Día 2 - Recuperación

El primer día nos cobró su cuota afectando nuestro rendimiento, por ello decidimos aplazar el asalto a cumbre un día. Aprovechamos para recuperar las fuerzas, descansamos, comimos bien y repasamos las técnicas para caminar y asegurarnos en nieve. También practicamos nudos y la manera de encordarnos para optimizar el tiempo en el glaciar.

 

Este día bajó José Barrera junto a 5 personas más. Él es un montañista colombiano de mucho recorrido, quien nos dijo que había venido del Cocuy a cambiar de montañas. Nos deseó una buena cumbre y nos mencionó que ellos coronaron el nevado con excelente clima y visibilidad.

 

Día 3 - Asalto a la Cumbre

Con la emoción propia de intentar hacer la cumbre, nos levantamos a las 12 de la noche, preparamos una bebida caliente a base de ajo y jengibre, comimos unos nutritivos wraps de lechuga, queso y salami, y salimos de la carpa. La luna llena a la derecha del nevado era un bombillo que lo alumbraba para que no lo perdiéramos de vista. Antes de partir, Nicolás entonó una melodía con su quena y por un momento todas las nubes nos cubrieron.

 

Empezamos a caminar a la 1.20 am. El camino en el páramo continúa rocoso y liso. La noche es tan clara que no necesitamos linternas. Se acaba el páramo y nos encontramos con la gigantesca montaña de frente, y con ella su interminable roca suelta. Ascendimos por la ruta conocida como el Hombro, una ruta exigente al costado derecho de la canaleta principal.

 

A las 6.33 am estábamos en el glaciar, con el clima queriendo hacernos desistir de lograr la cumbre. Ana no estaba muy convencida de subir, porque estaba demasiado cerrado, poca visibilidad, sin embargo Nicolás insistió en avanzar hasta donde nos fuera posible, estuvimos de acuerdo así que nos pusimos los crampones y armamos la cordada: Nicolás primero, René segundo y Ana cerrando. Así, la cordada paisa-caleña iniciaba el ascenso a las 7.36 am.

 

Luego de un rato pasamos una sutil grieta, el panorama aún no se despejaba. Seguimos ascendiendo y de repente Nicolás dice: "se está despejando", pero por su característico humor no le creímos, pues estaba completamente nublado a 20 metros, sin embargo tenía razón, y frente a nosotros apareció un hueco de proporciones enormes, era el cráter del Nevado del Tolima y a su lado izquierdo la última arista hacia la cumbre, ya estábamos casi en su cima.

 

Terminamos de ascender con un cielo azul espléndido, el clima había cambiado en un abrir y cerrar de ojos. Eran las 8.20 am, la alegría no se hizo esperar, algunas lágrimas y los abrazos resumen este momento tan especial. Nos fotografiamos de todas las maneras posibles, vimos la gran fumarola del Nevado del Ruíz a lo lejos y también el Paramillo del Quindío. Nicolás se apartó un poco de todos y tocó una flauta distinta, el cielo aún permanecía despejado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Descendimos por la canaleta principal, terminó la nieve seguida de los siempre inestables y eternos arenales, llegamos al páramo y luego a nuestra carpa. Eran las 2.30 pm, habíamos estado caminando por 13 horas y aunque el ánimo era el mejor, el cuerpo estaba agotado, por lo que decidimos pasar una noche más en el campamento.

 

Día 4 - Regreso y encuentros

La noche no fue la mejor, eran las 7.00 am y una llovizna golpeaba la sobrecarpa y nos mantenía encerrados. Salimos finalmente a las 10.40 am, agradeciendo al Nevado por habernos regalado ese espacio de tiempo para disfrutarlo en su cumbre. De regreso, nos encontramos con una grata pareja, Henry García e Ivonne López, quienes iniciaban una travesía al Parque de los Nevados, arrancando en el Silencio para finalizar en Manizales. Hablamos un rato sobre los proyectos de montaña de cada uno de los grupos, nos deseamos éxitos en cada uno de ellos y continuamos nuestro camino. A las 2.30 pm estuvimos en los Termales el Rancho, los cuales fueron el premio al esfuerzo. Estuvimos durante una hora en sus aguas calientes, comimos un delicioso almuerzo, llamamos a don Pedro, nuestro chofer de cabecera, quien a las 6.30 pm nos recogió en el Silencio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Encuentro con Henry García e Ivonne López

 

De vuelta a Ibagué teníamos una cita más, David Alfonso Bejarano mejor conocido en el montañismo como Truman, había accedido a hablar con nosotros para contarnos cómo había sido su experiencia en el Aconcagua, debido a que él estuvo en Enero de 2013. Entre risas y unos cafés nos contó varias de sus experiencias, nos hizo recomendaciones y quedó dispuesto para continuar guiándonos en este camino que como él, queremos alcanzar. Fue un momento muy agradable entre personas que sentimos mucho la montaña y que sin conocernos estamos dispuestos a ayudarnos. 

 

Así terminó nuestro segundo entrenamiento, afianzando la cordada y dándola a conocer a otros. Nos vemos en la montaña.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Grato encuentro con Truman

 

Agradecimientos

 

A nuestro primer patrocinador CANAIMA ADVENTURE de Medellín, quienes aportaron para el entrenamiento botas marca alemana Salewa y la marca italiana Dolomite, y bastones de trekking Fizan italianos.

www.canaimaadventure.com

 

A Rubiela Belalcázar, Juan Carlos Ramirez y Jerson Areiza (www.elmuroed.com) por prestarnos parte del equipo para realizar esta cumbre.

 

A Mauricio Hincapié por practicar acupuntura a René, debido a una pequeña molestia que tenía en su espalda antes de partir.

Datos

Itinerario

Fotos del

Recorrido